La XXIII campaña de excavaciones arqueológicas en Tusculum tuvo una duración de 4 semanas (del 7 de septiembre al 2 de octubre) y fue realizada bajo la dirección de Antonio Pizzo, con la colaboración de la Sapienza-Università di Roma (Progetto Lazio antico).
Los trabajos fueron financiados por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte-IPCE y el CSIC, con el soporte económico y logístico de la XI Comunità Montana del Lazio y el respaldo institucional de la Embajada de España. Como ya en los años anteriores, la campaña se realizó gracias al permiso de excavación concedido por el Ministero per i Beni e le Attività Culturali e per il Turismo (DGABAP n. 928 del 10/07/2020), bajo la supervisión de la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per l’area metropolitana di Roma, la provincia di Viterbo e l’Etruria Meridionale.

A pesar de las incertidumbres y limitaciones para el trabajo de campo impuestas por la situación de emergencia sanitaria debida a la difusión del COVID19, se decidió retomar igualmente las excavaciones arqueológicas, aunque con un número reducido de participantes. Objetivo de la campaña fue lo de colmar algunas de las lagunas interpretativas y cronológicas que habían quedado pendientes. Además del equipo de la EEHAR, participaron a las investigaciones los voluntarios del Gruppo Archeologico Latino “Latium Vetus” y seis becarios de la XI Comunità Montana del Lazio.

La investigación se centró en el área NE de la basílica romana del foro y se abrieron dos sectores, uno en el ángulo NO (de unos 20 m2 ) y el otro en la zona S (8 x 2,50 m).

El primer sector se encuentra al norte de la pavimentación de la basilica. Las investigaciones pusieron en evidencia una potente actividad de expolio de época medieval: la pavimentación original, realizada en hileras de grandes bloques de piedra caliza, fue parcialmente arrancada y el espacio fue reaprovechado para situar una serie de silos de almacenamiento y una cámara cuadrangular semienterrada, a la que se accedia por una escalera compuesta de tres peldaños. El perimetro de este espacio, ya previamente investigado de forma parcial durante las campañas anteriores, fue recuperado por completo e interpretado como macellum (carnicería) medieval a partir de los restos arquefaunísticos documentados.

En el segundo sector, situado al sur de la pavimentación de la basílica romana, se documentaron un muro en opus quadratum en piedra sperone orientado ortogonalmente a la pavimentación de la basílica, probablemente perteneciente a un edificio porticado de época anterior, y otro muro posterior en opus incertum, con orientación E-W, construido contra tierra y con la cara a vista hacía el Sur. Esos muros quedaron amortizados por un potente relleno fechable a la época flavia, rico de residuos cerámicos del III-II siglo a.C. En la parte W del sector se documentó una estructura en bloques de toba roja de grandes dimensiones, interpretable como pozo antiguo, reutilizada en época medieval como silo de almacenamiento.

Al termine de la campaña arqueológica 2020 las estructuras documentadas fueron sometidas a unas tareas de conservación y restauración, según las indicaciones de la Soprintendenza archeologica, y se tapó el sector con puzolana para volver a recuperar la cota de uso anterior a las investigaciones.